15.9.13

Nos hicieron creer que.

Nos hicieron creer que el "gran amor" sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años; no nos contaron que el amor no es accionado ni llega en un momento determinado. Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad; no nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completarlo que nos falta.

Las personas crecen a través de la gente, si estamos en buena compañía es más agradable, nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno": dos personas pensando igual, actuando igual... ¡que era eso lo que funcionaba! No nos contaron que eso tiene un nombre: anulación. Que sólo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable. Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término deben ser reprimidos. Nos hicieron creer que los guapos y delgados son más queridos. Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad; no nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.

Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto, cada uno lo va a tener que descubrir solito y, entonces, cuando estés "enamorado de ti mismo", podrás ser feliz y te enamorarás de alguien. Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor aunque la violencia se practica a plena luz del día...

12.9.13

Decir adiós queriendo decir hola.

Decir adiós queriendo decir hola. Ver los "no" positivamente. Saber que un te quiero guarda mil significados. Pensar que un hasta siempre puede ser un hasta luego. Darse cuenta de que todos los secretos se acaban convirtiendo en promesa. Un brindis por esas personas que dicen 'no te voy a olvidar' y al mes siguiente, ya eres historia.

6.9.13

Porque...

Porque no siempre cuando estoy feliz, río. Ni cuando estoy triste, lloro. Porque puedo llorar de la risa, y reír de dolor. No soy de los que ven las cosas blanco o negro, si no que me fijo en la inmensa escala de grises que hay por medio. Porque no me considero diferente, ni igual a los demás. Porque siento las cosas a mi manera. Porque cada sentimiento significa mucho más que "algo" para mí. Porque me gusta pensar que existe alguien que piensa en mí en este preciso momento. Porque no soy de los que se entretienen mucho con el papel de regalo, si no que se mueren por ver lo que hay dentro. Porque soy de los que pasan totalmente de los manuales de instrucciones. Porque me equivoco tantas veces como decisiones tomo. Porque cuando quiero, quiero, y cuando no quiero, no quiero y punto. Porque me gusta imaginar que lo que busco no existe, pero sí esa persona que lo invente por y para mí. Porque mi mayor ambición es un corazón que sea hiperactivo. Porque no me conformo con un yo, ni un él, sino con un nosotros. Porque sí, porque sé perfectamente cuando hay que plantarle cara a un problema para ir hacia adelante, y eso, justo eso, es lo importante para seguir.

2.9.13

He vivido, estoy viviendo y seguiré haciéndolo.

Me he decepcionado con personas que nunca me había pensado decepcionar, pero también he decepcionado yo a otras, seguro. Me han hecho feliz personas que pensé que en la vida conseguirían algo de mi. He dado abrazos para proteger a alguien del mundo. Me he reído en situaciones en las que no debía y también he llorado en los momentos menos oportunos. He hecho amigos eternos, enemigos, he sido rechazado y también he sido amado; he vivido de amor, he vivido dependiendo de alguien como un completo idiota pero he sido jodidamente feliz, he llorado escuchando muchas canciones y viendo fotos, recordando momentos íntimos, pasando por muchos lugares. Me han hecho sentirme vivo, me he fijado en muchas personas, me he enamorado de algunas sonrisas en una décima de segundo. He vivido, estoy viviendo y seguiré haciéndolo.

20.8.13

Te quise sin querer.

Porque me miento cada día cuando digo que ya no te quiero. Porque aunque ya no me duelas, a veces busco tu nombre en donde sea. Porque aún no vino el olvido para llevarse tus palabras. Por los besos que aún me quedan en la boca, por las miles de palabras que nos dijimos. Porque fuimos lo que fuimos, porque fuimos lo que fuimos... porque, puesto a confesarte, aún le tengo miedo a tenerte delante. Porque no sabes la de noches que pensé en presentarme en tu portal, todavía recuerdo donde vives... Porque en cuanto me descuido me atropella algún recuerdo en el pasillo. Porque no puedo negarte que te quise sin querer,y más que a nadie.

18.8.13

Rotos por dentro.

En el fondo, a todos nos gusta pensar que somos fuertes. Que vamos a poder con todo lo que nos venga encima, que pudimos con lo de ayer y que podremos también con lo de mañana. Pero más en el fondo, todos sabemos que eso no es verdad. Porque ser fuerte no consiste en ponerse una armadura antirrobo, ni en esconderse detrás de un disfraz; ser fuerte consiste en asimilarlo. En asimilar el dolor y en digerirlo, y eso no se consigue de un día para otro, se consigue con el tiempo. Pero como por naturaleza solemos ser impacientes y no nos gusta esperar, escogemos el camino corto. Escogemos el camino de disfrazarnos de algo que no somos y disimular. Sobretodo DISIMULAR... Sí, a todos nos gusta disimular los golpes, sonreír delante del espejo y salir a la calle pisando fuerte, para que nadie note que en realidad, lo que nos pasa de verdad, es que estamos rotos por dentro. Tan rotos que ocupamos nuestro tiempo con cualquier estupidez con tal de no pensar en ello, porque el simple hecho de pensarlo hace que duela...

Pero a veces, bueno… a veces tienes que darte a ti mismo permiso para no ser fuerte, bajar la guardia y darte una tregua. Está bien bajar la guardia de vez en cuando. No queremos hacerlo porque eso supone tener un día triste, uno de esos viernes que saben a domingo, un día de esos que duelen, de recordar y echar de menos. A los que ya no están, y a los que están, pero lejos. Sin embargo, hay momentos que es lo mejor que puedes hacer: darte una tregua. Poner tu lista de reproducción favorita, tumbarte en la cama, y llorar. Llorar todo lo que haga falta. Eso no nos hace menos fuertes; eso es lo que nos hace humanos.

5.8.13

Puede que me equivoque muchas veces.

Sí, puede que no sea la persona más fuerte, ni la más valiente o la más decidida. Puede que me equivoque muchas veces (demasiadas quizás...). Puede que me de cuenta de lo que quiero cuando ya no lo tengo, que mi lista de caprichos sea larguísima, que mis paranoias aumenten día sí y día también. Que los malos momentos sean muchos, aunque los buenos los superen. Puede que complique lo fácil, que facilite lo difícil, y también puede que tropiece cien mil veces con la misma piedra, pero ten por seguro que siempre me voy a levantar. Siempre.